Saben más de lo que ejecutan
La actividad comercial todavía no refleja el conocimiento, el potencial ni las aspiraciones del equipo.
Durante ocho semanas, tus asociados trabajan con las situaciones que hoy frenan su actividad —rechazo, frustración, desánimo, procrastinación e inconsistencia— y las convierten en decisiones, compromisos y acciones reales de negocio.
Evaluar Activación 8X para mi equipo →8X representa las ocho sesiones de activación.
Tus asociados conocen la prospección, las presentaciones, los referidos y el seguimiento. El lunes están decididos. Después una persona no responde, una cita se cancela o aparece el rechazo. Y entonces vuelves a entrar tú: escribes, llamas, recuerdas, motivas y empujas.
La actividad comercial todavía no refleja el conocimiento, el potencial ni las aspiraciones del equipo.
Una buena reunión los mueve. Una mala semana los detiene.
El tiempo, el miedo y el rechazo terminan explicando por qué no se hizo lo que ya se sabía necesario.
Cuando dejas de insistir, la actividad baja. El crecimiento queda demasiado atado a tu energía personal.
Has probado reuniones motivacionales, capacitaciones, concursos, llamadas individuales, metas de actividad y días intensivos de prospección.
Todo eso puede producir movimiento. Pero cuando la acción depende de una nueva intervención tuya, el equipo aprende a esperar el próximo impulso en lugar de construir una manera propia de avanzar.
Prospectos que no son contactados, referidos que no se solicitan, presentaciones que no se agendan y seguimientos que quedan para después.
Cada promesa incumplida debilita la percepción que el emprendedor tiene sobre su capacidad para producir resultados.
La actividad aparece cuando tú convocas, recuerdas o presionas. La autonomía no alcanza a consolidarse.
Inviertes más tiempo en activar la operación diaria y menos en desarrollar nuevos líderes, abrir territorio y hacer crecer la organización.
Toda persona que emprende quiere algo de esta oportunidad: una vida mejor, libertad, estabilidad, reconocimiento o capacidad para ayudar a su familia. Esos beneficios tienen un costo.
En cada sesión, Rainier provoca una conversación donde el participante trabaja con situaciones reales de su negocio, reconoce el patrón que está frenando su ejecución y termina declarando una actividad concreta y medible.
El participante no recibe una respuesta para anotarla. Trabaja con su propia realidad hasta poder ver con claridad qué está haciendo, qué está evitando y qué necesita comenzar a ejecutar.
¿Qué declaraste? ¿Qué ejecutaste? ¿Qué apareció cuando intentaste hacerlo? ¿Qué aprendiste sobre ti?
Rainier introduce una distinción sobre propósito, recursos, saboteadores, estados de ánimo, rechazo, disciplina, frustración o autonomía.
El participante trabaja con una situación concreta de su negocio y observa su propio patrón.
El grupo escucha, contrasta experiencias y ayuda a volver visible aquello que una persona difícilmente observaría sola.
Cada participante transforma lo descubierto en un compromiso personal, público y medible.
La reflexión sale de la sesión y entra al negocio. La persona actúa, registra el resultado y comparte qué ocurrió.
Las sesiones no son ocho temas independientes. Cada una prepara el siguiente paso.
El participante profundiza en la razón personal que conecta su negocio con la vida que quiere construir.
Recupera valores y habilidades demostrados en experiencias de adversidad y los lleva al negocio.
Identifica el malestar que evita, el pensamiento restrictivo y la forma concreta en que posterga la acción.
Reconoce estados de ánimo que restringen la acción y articula decisiones que abren posibilidades.
Desarrolla una interpretación que le permite conservar movimiento, aprendizaje y capacidad de volver a intentar.
Define estándares de actividad y construye una relación más madura con el esfuerzo que exige su aspiración.
Trabaja la capacidad de recuperar el ritmo cuando los resultados tardan, algo falla o el ánimo disminuye.
El recorrido culmina con un plan trimestral, un plan semanal y una agenda diaria que conectan visión, prioridades y actividad.
Antes de comenzar se realiza una alineación inicial. Al finalizar se revisa el movimiento logrado y se producen recomendaciones de continuidad.
Ocho semanas de trabajo con lenguaje, calendario y actividad prioritaria adaptados al momento de tu equipo.
Significa ocho sesiones de activación, una por semana. No significa multiplicar las ventas por ocho.
No. El programa desarrolla conciencia, actividad, consistencia, responsabilidad y autonomía. Las ventas dependen también de la oferta, el mercado, las habilidades comerciales y el seguimiento.
Su participación es especialmente valiosa. Antes de comenzar se realiza una alineación para comprender el momento del equipo, la actividad prioritaria y los objetivos de negocio.
Sí. Los laboratorios trabajan con situaciones reales de cada participante, por lo que una misma cohorte puede integrar emprendedores en distintos momentos de desarrollo.
Recibe acceso a la grabación. Las sesiones siguen un recorrido secuencial, por lo que es importante recuperar el contenido antes del encuentro siguiente.
No es recomendable. Las ocho sesiones siguen un orden y construyen progresivamente el proceso.
Se revisa el recorrido, se observa el movimiento logrado y se definen próximos pasos para sostener la ejecución.
Agenda una conversación de 30 minutos para revisar qué está ocurriendo con la ejecución de tu equipo, qué has intentado y qué alcance tendría una implementación In Company.
Dirigido a líderes de venta directa que desarrollan, como mínimo, entre cuatro y cinco asociados.